sábado, 25 de diciembre de 2010

Le canto a la luna

Yo no le canto a la luna porque alumbra y nada más,
le canto porque ella sabe de mi largo caminar
Caminante-danzante del cielo en la tierra,
Caminante que recorre el mundo sin dejar huella

Yo te he visto besando el aire fugaz que danza a la luna,
fuego de hombre medicina,
agua de mujer medicina,
hombre-mujer que danza la vida recobra su fuerza saliendo de las sombras

Lunita menguante
me confronta con Ego-Dragón para por fín encontrarme,
alma perdida la mia,
alma viajera la tuya,
heroína de mil caras que se rescata a si misma,
héroe crepuscular que se atreve a mirar su verdadero rostro


Bajo la luz cenital lunar camino por el desierto de mi cuerpo,
piedras filosas me hacen tropezar,
a ciegas el coraje verde carcome mi piel
y el viento frio erosiona mis huesos,
¿a dónde voy corriendo con esta bestia detrás?

¿De dónde me sostengo? ¿de qué estoy hecha?
creí encontrarte y te perdí caminando contra-reloj
creí encontrarme y me perdi contando las horas de tu ausencia,
reloj de coral préstame las horas para que despierte del falso sueño
¿Porqué la luna se va o se queda?
¡Luna lunera cascabelera, cinco toritos y una ternera!

Anacoreta de la Luna

jueves, 4 de noviembre de 2010

Fénix

Voy a renacer de la escoria de mi propio cuerpo,
de los miasmas de mi mente loca, de la realidad prefabricada,
sacaré los peores pedazos mal cortados, los lavaré con lágrimas dulces
y zurciré con hilos de plata lo que será mi nueva piel.

Nueva máscara remachada con trozos de sueños olvidados,
huesos atornillados con falanges de niños huérfanos
músculos y ligamentos de plastilina azul
y mi cráneo de madera de árbol viejo.

Voy a renacer de las notas silenciosas de una rapsodia,
del abismo misterioso que hay entre inhalación y exhalación,
del resonar groso de tambor de piel de oveja suicida,
de la titilante timidez de una estrella muerta hace mil años-luz.

Nuevo cuerpo amalgamado con raíces rojo-profundo,
sensores de rayos cósmicos en cada vello de hilo de araña,
ojos con brillo de cristal templado, labios de hoja invernal
y coraza multicolor de burbuja de jabón que me proteja de tu miedo

Que duerma ya, que me arruye tu sueño infantil,
que me cobije tu manto de plumas de águila sabia,
que me proteja de mis más grandes miedos,
no permitas que caiga de nuevo al profundo pozo,
enséñame a respirar, a caminar, a danzar, ¡a planear el alma!


Anacoreta de la Luna

miércoles, 20 de octubre de 2010

Laberinto


En este verde-azul me refugio,
para encontrar consuelo,
para encontrar salida
de este laberinto infame
en el que ando perdida.

Quiero llegar al centro
para disolverme en la plata reflejante,
pero no sé cómo.

Quiero sanar pero no sé cómo
Quiero liberarme del cochambre, pero no sé cómo
Quiero aminorar la tristeza, pero no sé cómo
Quiero liberar el dolor, pero no sé cómo

Hay heridas tan profundas que echan raíces,
hay heridas que no se quitan con sólo llorar
¿cómo sanarlas?

Anacoreta de la Luna

jueves, 14 de octubre de 2010

A la espera

De regreso al punto de partida del círculo voraz
cayendo del cielo derramado de tus pupilas
salgo sin sentir la humedad del viento
brillan las hojas secas y cantan su melodía otoñal
hay mares escondidos debajo de mi piel.

Naufrago entre espuma hirviente
no sé qué decir cuando te espero y no llegas
a la espera de lo inesperado deseando ver tus ojos más cerca, más claros
los sueños se van volando al futuro inasible
extrapolación de sueños que nadie soñará.

Todo querer surge de la necesidad, de mi carencia,
continua espera que colma de dolor mi pecho insatisfecho
no hay dicha ni calma verdaderas
¿Es posible que deje de desear ver tu rostro?

Apenas asoma el recuerdo de mi esencia
¿cuánto tiempo llevo aquí?
solamente yo quedo, esperando lo que no ha llegado
me he olvidado del color de mis ojos
grietas sangrantes que el tiempo abre en mi memoria

Mis palabras se repiten en un mantra silencioso
¿cuánto más debo esperar para reconocerte?
corre cansa, ir lento agota
la quietud ha vuelto de piedra mis huesos, mis músculos 
¡si ya he esperado seis siglos, que no espere siete más!

Anacoreta de la Luna

jueves, 7 de octubre de 2010

Todo me asusta


Soy muy normal, todo me asusta,
me asusta la eternidad porque ahí muere el tiempo,
he de decir que espero sentada en un banco al sol
¡Que se acabe! que no dure nunca un segundo,

Me asustan los rostros humanos por su profunda tristeza,
me contagio y contagio con virus mortales de miedo,
no me engañes más, quita tu máscara de hierro
estoy cansada de agarrar ya quiero soltar y por fin brincar.

Me asusta el cielo oscuro porque algún día va caerse en pedazos
tengo miedo que se abra la tierra y reviente el huevo cósmico,
¿Qué habrá más allá de esa franja que se abrió?
que explote e implote, ¡que se rompa de una vez!

Me asustan los ruidos y también la tranquilidad,
estoy algo cansada, cansada de esperar,
quiero dormir con la piel desnuda,
desnuda la noche, desnuda el alma, sin sueño, sin miedo.

Anacoreta de la Luna

domingo, 3 de octubre de 2010

Hace tiempo me perdí


Hace tiempo me perdí, me perdí en la soledad de lo oscuro, se me cayeron las plumas verdes, mi brújula empezó a girar contra las manecillas del reloj, mis cuencas se colmaron de lágrimas negras, mis pies se descarnaron por tropezar con las mismas piedras, mi voz se quebró dentro de una campana sorda, mis oídos reventaron de gusanos blancos.

Sigo caminando, no puedo ver qué es lo que piso, no sé a dónde voy, no sé a qué voy. Divago entre palabras que no dicen nada, entre gotas tímidas de
agua que anhelan tocar la piel. Gotas de lluvia pasada que recuerdan la infancia, ojos tristes de niña olvidada y ausente que miran desde la ventana, que miran el cielo como esperando algo que prometió volver.

Frío en la piel, en el alma, frío en los huesos. Carne rasgada por navajas que suben por la escalera sin ton ni son, danza lúgubre que marchita las flores rojas. Me consuela pensar que algún día todo acabará, pero no es así, continuará este viaje sin fin. Vuelta tras vuelta gira y baja una vez más. Baja a la tierra descalza y desnuda, vasija de barro antigua se colma de dolores, ira y miedo, derrama gota a gota y no se vacía jamás.

Hace tiempo me perdí, me escondí del mal y en el bien no me encontré. Me refugié de la noche y en el día me evaporé con el rocío. Me arrullé en el silencio y reventé con el primero sonido de alas batientes. Quise evaporarme para alcanzar el cielo y me petrifiqué en lava ardiente sobre tus huesos.

Tomo el extremo del hilo de mi historia que se enreda entre marañas de cáñamo verde, ¿cuál es la mía?, ¿cuál es la tuya? hace tiempo me perdí, volví y me olvidé de mi. Mi historia es tu historia, no me olvido de ti...

Anacoreta de la Luna.

martes, 9 de marzo de 2010

La verdadera historia de AnaKoreta de la Luna



Esta es la triste historia de una Hada fastidiada que bajó a la tierra a darse un rol y terminó enrollada en los asuntos mundanos de los humanos tiranos. Para su desgracia o gran gracia, tomó el cuerpo de una pequeñita mujer y le dieron el nombre de AnaKoreta de la Luna. Gozosa estaba de convivir con su humana familia cuando una jauría de lobos destruye su hogar y toman prisionera a su Madre humana a la que nunca volvió a divisar. Inútil era su canto que por las noches entonaba, atolondrada siempre esperaba ver a su madre aparecer por la ventana. Desquiciados los lobos de escucharla lloriquear nuevamente a su casa fueron a atacar, le arrancaron una de sus preciadas alas dejándola toda fumigada. Más por arte de magia, todo desapareció, la sangre, el dolor y hasta la memoria perdió; así que hasta olvidó que era un hada fastidiada que sólo venía a dar un rol a esta tierra azul. Así creció a lado de sus cuatro hermanos y cinco hermanas, protegidos siempre y hasta su muerte por su Padre amante de la Tierra, pero siempre triste.

Apenas pudo correr y al gran Pirul se trepaba, llegaba hasta la punta y soñaba que volaba. Siempre codició los triciclos de sus hermanos, más tenía que conformarse con arrullar a su muñeca despeinada. Pronto mostró inteligencia y una gran destreza, en los estudios y en las cuentas a todos tomaba por sorpresa, niña-diez desde preescolar hasta bachiller. Pero como a toda buena humana las hormonas empezaron a sacarle granos en la piel y en la cabeza. Difícil fue acostumbrarse a sus pequeñas tetas, le fastidiaba mantener las piernas cerradas y sangrar mes a mes sin poder correr por la maleza. Desde entonces, o desde antes, una insatisfacción transita por sus venas y en ese momento se refugia en el canto de la quena y el retumbar del bombo legüero, y si los que escuchan no fueran tan exigentes yo diría que ahí empieza a manifestarse su dote bullanguero. Desde entonces, o desde antes, una tristeza invade sus entrañas, se hace pequeñita hostigada por gigantes de cabeza hueca, se convierte en mujercita introvertida y huraña.


Alguien una vez le dijo ¡una carrera tienes que hacer!, así que se calzó unos zapatones y de nuevo se puso a correr. Sin dificultad alguna a la universidad ingresó, momentos de placidez inundaban su vida. De ideales libertarios su cabeza se llenaba y hasta Zapatista quiso volverse para estar a tono con la causa. Bien se desenvolvía en el laboratorio y en la vida, porque a su gran amor por fin conocería. Este no es un cuento de hadas, pero al ver a aquel hombre de largos cabellos y sonrisa divina, pensó ¡este es el príncipe azul que cualquier mujer me envidiaría! Ahí empezó lo que le dejaría una gran marca, ya que vivió momentos de gran felicidad al lado de su hermoso monarca. Pero pasaron los años y llegada la primera década, su príncipe ya estaba panzón y con la cabeza calva y hueca. Pero esto a ella no le importaba ¡el amor es el amor! y con esto lo justificaba. Por amor ella siguió estudiando la maestría en algo que no le apetecía; por amor ella dejó los estudios de violín que tanto disfrutaba; por amor ella empezó a ganarse el pan en un descomunal centro de investigación donde empezó a perder la razón.

Y un buen día, como los astros predecían, el príncipe se convirtió en sapo y de un sopapo ¡paf! desapareció dejando a AnaKoreta en la luna... Ella aprovechó tal momento para dejar hasta lo que le daba el sustento. Abandonó todo lo que frustración le causaba. Sus hermanos le gritaban consternados ¿y qué vas a hacer ahora si ya eres casi una señora? Sus amigos, colegas y tutores le alegaban ¡no puedes dejar la tesis colgada!, pero para esas alturas ya nada le importaba. 

Pareciera que este cuento aquí va a terminar pero nada de eso, porque un buen día un Mago viajero venido de los sures la vino a rescatar. Con su varita mágica del oscuro sombrero la sacó de las orejas, le dijo ¡no te hagas pendeja que la vida apenas empieza!, ¡la vida es más simple de lo que aparenta, sólo tienes que fluir y estar alerta! y antes de que el mago desapareciera dentro de su maleta, alcanzó a gritarle ¡nunca dejes que te corten las alas y lo que no te guste mándalo a la chingada! En ese momento no entendió bien esas palabras, pero su corazón quedó saltando de alegría, una nueva luz inundaba su camino y pronto emprendió su nuevo viaje con gran algarabía. Pero tuvo que hacer una parada y en un lugar de retiro espiritual quedó varada, de mucho le sirvió para empezar a entender y practicar las enseñanzas de aquel mago que a veces su sueño perturbaba.
 
Como si todo para ella aquí empezara y sin que nada le preocupara, transitó por muchos talleres de artes y ninguno de oficios. Poco a poco su corazón empezó a sanar y descubrió nuevas habilidades que de emoción la hacían saltar. Conoció muchos nobles caballeros que le quitaron el sueño, pero siempre en ellos buscó a aquél mago sureño. Lágrimas derramó en una noche de Tormenta eléctrica por un extraño Astronauta que prometió bajarle una estrella, porque así como llegó se fue sin dar las gracias siquiera.

Ahora su cuerpo cambió y como toda buena humana hasta el instinto maternal en ella se despertó. Un buen día se dijo ¡ya estoy poca madre!, ¡sólo falta pulir algunos detalles!, así que al taller de Butoh entró reventando madres. Para entonces ya sentía que flotaba y que estaba muy cerca del nirvana porque hasta clases de Teatro bufo daba. Pero grande fue su sorpresa cuando su cabeza se endereza y le vienen los recuerdos de aquella hada fastidiada. Las exploraciones, luchitas y temazcales le abren canales bloqueados de su memoria y empieza a recordar su verdadera historia.

Y hasta aquí llego y me tomo un respiro, porque realmente miro que aquí empieza la verdadera historia de AnaKoreta de la Luna, historia que aún no escribo porque apenas voy entendiendo que a penas la voy conociendo…


viernes, 5 de marzo de 2010

domingo, 14 de febrero de 2010

¿Cuál es el misterio de la muerte y la vida?



Declina el sol, la algarabía del nuevo día,
caliéntame los huesos fríos con sangre de tu corazón,
fórrame la cabeza con tu casco de samurái,
vuelta tras vuelta y sin marearse
los ojos vendados y !a romper la piñata!

¿Cuál es el misterio de la muerte y la vida?
¿Te gustaría saberlo? los hilos se deshebran,
gota a gota desde el inframundo,
huesos aniquilados por los buitres,
carne desgarrada en la danza del camino.


Otro es el sitio de la vida,
allá de verdad cantaremos con las genuinas flores
que embriagan y sabotean la razón,
las únicas que dan paz a los hombres,
cristales brillantes sobre obsidiana, plumaje de pájaro antiguo.


Por un momento resplandecemos
buscando un rostro verdadero,
desde la primera noche y en el vientre de su madre
el ser se dirige a su muerte,
por un momento me alegro y es feliz mi corazón.


Brillo del profundo de tus ojos,
oscuridad luminosa del loco feliz que se libera de las cadenas,
piedras grises de corazón multicolor,
los fragmentos son parte del Todo, como el principio y el fin.


La serpiente enrosca sus dos piernas sobre el árbol de la vida,
fuerzas opuestas, la del coyote y el venado,
venadito corre por la pradera de mi cuerpo,
persigue sólo el aroma de tu corazón,
transforma las piedras en polvo de colores brillantes.


Es mi madre mariposa de obsidiana
y mi padre reptil emplumado,
¡Mami me caí! protégeme con tu arcoíris de colores,
mi corazón está alegre, lloro, me aflijo
me acuerdo de la muerte y me vuelvo a trastornar.


Quien está herida soy yo,
el inventor de Sí-mismo me regaló una facultad,
que siendo las noche oscura
forma de incienso tenga que tomar,
para disolver la soledad, la ira, el celo y el miedo.


Mi locura a punto de estallar, ¿cuál es la realidad?
idiotas que caminan el bosque en círculos,
locos que se burlan de mí, de ti y en tus narices,
locos bufones con ruido de colores,
Bufón sagrado descansando en las vías del tren que me llevará al sur.


Que allá donde no hay muerte, que allá vaya yo,
si nunca desapareciéramos del cielo de los guerreros,
es una rama nuestro cuerpo, da algunas flores y se seca,
la semilla y la bendición mamífera sustentan la vida
misma que te pone la daga en el ombligo.


Come mi cuerpo coyote hambriento que el universo está en marcha,
poeta en los baños de sanación,
que allá vaya yo, que allá vayas tú,
nada quedará de mi fama en la tierra,
sólo cantos fundidos en los carmines de la aurora,


Estrellas que caen del cielo en espera de un terreno fértil,
juego de niñas que esconde un gran secreto: ¡la incertidumbre del fin!
¿a caso aquí en la tierra es el sitio de los muertos?
nadie perdura en la tierra, ¿dónde están nuestros amigos?
allá con Mayaguel disfrutando que ya no tienen cuerpo.


 ¿Qué es la dualidad?
soy el día y soy la noche,
soy movimiento y una quietud profunda,
¿lo viví o lo soñé?
¡es un chiste! incertidumbre del fin,
¿dónde está la dualidad?


Que fluya el río en paz, con calma,
se ha terminado la noche, vendrá otro día,
nuevo sol cegará mis ojos,
que purifique el fuego,
que se haga eterno el silencio.


¿Cuándo me clavé las espinas si no es tiempo de tunas?
en mi casa a todos doy lugar
porque en realidad somos amigos,
a embriagarse con vino de hojas verdes del núcleo del universo,


OMElet de hongos que guarda en su vientre una vasija con agua fresca,
aroma de bosque lluvioso,
música de agujas perforando la tierra oscura
en busca de los huesos de mis abuelos,
he venido a este mundo de su polvo blanco y negro.


Hoy lloraré su muerte, la mía, sus voces me cantan con un dolor azul,
que sanen mis huesos, que sane su alma, ¡alma mía de mi vida!
que renazcan las flores naranjas sobre tu tumba
con luz de las cinco de la tarde,
vasija cantante que rebota en mis llagas rojo-seco-viejo.


Por cargar lo que pesa tanto se le han caído las alas,
pluma a pluma quemada por el humo gris,
sólo quedan sus flores que al secarse se derraman,
a romper con los círculos viciosos
¡a romperle el círculo a los viciosos!


Dormiré sobre la montaña de hielo
para hacer correr los ríos con agua fresca de primavera,
flores amarillas creciendo en el asfalto,
ramas secas de fragmentos de mi cuerpo
volando por los cielos para propagar la semilla de la vida,
de la muerte de la vida, de la muerte en vida, de la muerte viva.


Reconoce que al fin sólo somos parte de la Unidad,
dos serpientes mordiéndose mutuamente la cola,
las fuerzas aquí presentes han dado la luz
ahora escucharemos a quienes son puente
entre la humanidad y lo que no se puede nombrar…


¿Cuál es el misterio de la noche y el día?
A veces son necesarias las palabras
para decir lo que no se puede decir,
si la poesía no existiera, no existiría el universo,
las cosas que están pasando están alineadas eternamente.


Marcado está que moriré, fin del cuerpo poético,
llorarán por mí las ancianas
escurrirá su llanto en mis huesos,
humedad exquisita para hinchar la semilla de nueva vida
es noche de cuervos y un ángel lloró.


¿Cómo será la primera lluvia después de mi muerte?
¿Cuál es el misterio de la muerte y la vida?
el misterio es que no hay misterio,
otra vez nos vamos, nos vamos,
se ha terminado el copal, se ha terminado la fiesta,
la vida sigue, vendrá otro día, vendrá otro sol...


Anacoreta de la Luna

jueves, 4 de febrero de 2010

Tiempo de mariposas


Hoy viene a ser como la cuarta vez que espero,



desde que sé que no vendrás más nunca,



y tú apareces en mi ventana, suave y pequeña con alas blancas, yo ni te miro para que duermas y no te vayas.



Qué maneras más curiosas de recordar tiene uno, hoy recuerdo mariposas que ayer sólo fueron humo




mariposas, mariposas que emergieron de lo oscuro,



bailarinas...



silenciosas...
 

 
Tu tiempo es ahora una mariposa, navecita blanca, delgada, nerviosa,
 


siglos atrás inundaron un segundo, debajo del cielo, encima del mundo.



¡Ay mariposa!, tú eres el alma de los guerreros que aman y cantan



y eres el nuevo ser que se asoma por mi garganta.