Existo porque alguien sopló en mí, ¿dónde están las instrucciones para funcionar? No sé cómo debo moverme, mi cuerpo sólo quiere aliviar los viejos dolores, lo escucho y respondo a las vibraciones de la tierra. No sé cómo hablar, ¿porqué tengo que hacerlo si me comunico mejor en silencio? Rompo el silencio sólo para recordar mi voz. Desconfío de las palabras, nunca dicen lo que realmente siento y cambian de color cuando tú las escuchas. No sé cómo ser yo, si el "yo" es tan escurridizo, tan inmaterial y volátil. Me construyo con gotas de vidrio rojo, humeante y maleable. Navego dentro de una botella que un suicida lanzó al mar. Qué puedo hacer si no mirar la lluvia a través del ámbar de silicio. Las corrientes salinas provienen de siete ojos antiguos que lloran su soledad.
Cada célula de mi cuerpo respira y dentro de ella cada molécula respira y dentro de ella los átomos respiran y no se dejan atrapar, están en todos lados y en ninguno. Los átomos están condenados a existir eternamente. Me asombra saber que los átomos de mi cuerpo pertenecieron a un viejo dinosaurio alado que murió de frío. Me da miedo morir porque ya no podré respirar. Por eso antes de dormir aguanto la respiración treinta segundos sólo para sentirme un poco viva, pero finalmente muero en el sueño profundo.
No sé cómo ser humano cuando tengo que comer un filete a término medio. Por eso para escribir este libro he decidido alimentarme únicamente de lo que proviene de la fuente y no ha padecido dolor, con mi dolor de existir es suficiente. Escribo y no sé porqué escribo. Aviento palabras al aire y caen como gotas de agua que se transforman en esquirlas brillantes al tocar la piel. Escribo entre estertores como si estuviese viviendo mis últimos días. Estoy en la víspera de mi muerte. Qué necedad mía la de escribir, escribo para encontrar el sentimiento de mi existencia.
He aprendido a ser humano observando a mi perro. ¡Y todavía tengo el descaro de llamarlo animal! Prefiere usar sus ágiles piernas para huir del peligro que usar sus dientes para lastimar al agresor. Siempre me mira a los ojos cuando le hablo, escucha atento y no interrumpe para decir cualquier tontería. No le gusta comer solo y mueve la cola para que lo acompañe. Mi perro me enseña a vivir, él sólo está siendo, "ser" es su única actividad. Y "ser" es lo que me cuesta ser.
Ante el dolor de los demás me consuelo de existir. Estando aquí no estoy, ¿humana soy?, humana el alma. Me desprendo de las capas viejas que me estorban, capa tras capa cual si fuera una cebolla, ¿qué quedará al quitar todas?, ¿cualquier ser puede ser humano?, ¿cómo se hace un ser humano? Receta para formar un humano: un óvulo feliz de ser redondo, un espermatozoide nadando contra el tiempo, soplo mágico que haga permeable la entrada a lo desconocido y un gran vacío para albergar el alma, aliento divino que busca un rincón para descansar.
Hace poco comprendí que el humano es el único ser que comete el mismo error dos veces. Me duelen las rodillas de tanto caer, esta piedra la he visto más de una vez. ¿Quién es esa que interroga a dios? Me refugio en el colchón del silencio nocturno. Abre los ojos y mira lo que no quieres mirar. Mira bien lo que hay fuera de tu piel, observa al que mira. El verde no es verde, es azul. Lo blando realmente es rígido. El gris tiene el arcoiris dentro. Lo pequeño es inmensamente grande. La palabra tiene la mentira insertada en el acento prosódico. Espejo rítmico blanco que refleja mi verdadero rostro, ritmo en el aliento para ponerme a bailar.
¿Quién es esa que balbucea? No sé contra quien voy, ¿a caso hay alguien más aquí? No hay nadie más, la noche es clara y azul. La luna está partida a la mitad, su cara sonriente hace aflorar la nostalgia, como si viniese de un tiempo anterior, como si esta noche la hubiese vivido hace tanto tiempo y ahora solo viene a recordarme que no soy la misma. Hablo por mí desde cierta distancia. Yo soy los otros y los otros no saben que existo. Existo porque alguien me está soñando.
No sé cómo ser humano. Quisiera mentir un poco, manipular y jugar con la compasión del hombre, controlar la vida de cualquiera y hacerla pedazos. Quisiera inventarme una hermosa vida, engañar al mundo fingiendo ser una mujer extraordinaria y de mucho saber. Quisiera ponerme una máscara diferente cada día, conocer las reglas para después sabotearlas. Sería tan fácil hacer todo eso, la actuación es algo que se me da sin problemas. Pero me da tal pereza que he decidido renunciar al calor que provocan los aplausos y me contento con disolverme entre la multitud. En secreto disfruto de lo cómodo que resulta ser una más. Soy una coma en la vida, una letra más en La Historia Interminable. ¿Qué de malo tiene ser un@ más? tan limitado, tan corpóreo, tendré que abrir los poros y disgregarme hasta desaparecer, quiero experimentar la libertad absoluta, dejar de ser yo para ser todo y nada a la vez. Por ahora me consuela que pronto la luna estará redonda y seré feliz otra vez.
Anacoreta de la Luna.


