Vela pequeña, flama ardiente, exigua
viento suave que invita a bailar
en el espejo te has de mirar
¿qué es lo que hay?
Tibia luz que calienta el rostro
sombras danzantes entre el papel
ojos que miran el mar y el viento
relámpago oscuro muere en la hiel.
Labios luminosos besando el mar
ojos oscuros brillantes de sal
blancura solemne que flota al andar
la piel contenida de tersura mordaz.
Ansiosa de verte, de verte llegar
busqué mil rincones sobre el ancho mar
que miedo tan grande volverme a encontrar
me miro y me miro y no te puedo hallar.
Oscura la noche, silencio mortal
las nubes azules quieren ya jugar
añoranza en la piel de regresar a mi hogar
no aguanto las ganas de verme flotar.
Tormenta auto-existente vuelve a llamar,
dragón de la suerte llévame a pasear,
vamos a la luna que ya va a escampar,
los jinetes del cielo pescando siluetas por la calle van.
La noche está en silencio invita a soñar
atravesar el espejo y ver qué hay detrás
mirar lo pepetuo con su negrura voraz
la luz se extingue y la última palabra no se dirá.
Anacoreta de la Luna
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