domingo, 14 de febrero de 2010

¿Cuál es el misterio de la muerte y la vida?



Declina el sol, la algarabía del nuevo día,
caliéntame los huesos fríos con sangre de tu corazón,
fórrame la cabeza con tu casco de samurái,
vuelta tras vuelta y sin marearse
los ojos vendados y !a romper la piñata!

¿Cuál es el misterio de la muerte y la vida?
¿Te gustaría saberlo? los hilos se deshebran,
gota a gota desde el inframundo,
huesos aniquilados por los buitres,
carne desgarrada en la danza del camino.


Otro es el sitio de la vida,
allá de verdad cantaremos con las genuinas flores
que embriagan y sabotean la razón,
las únicas que dan paz a los hombres,
cristales brillantes sobre obsidiana, plumaje de pájaro antiguo.


Por un momento resplandecemos
buscando un rostro verdadero,
desde la primera noche y en el vientre de su madre
el ser se dirige a su muerte,
por un momento me alegro y es feliz mi corazón.


Brillo del profundo de tus ojos,
oscuridad luminosa del loco feliz que se libera de las cadenas,
piedras grises de corazón multicolor,
los fragmentos son parte del Todo, como el principio y el fin.


La serpiente enrosca sus dos piernas sobre el árbol de la vida,
fuerzas opuestas, la del coyote y el venado,
venadito corre por la pradera de mi cuerpo,
persigue sólo el aroma de tu corazón,
transforma las piedras en polvo de colores brillantes.


Es mi madre mariposa de obsidiana
y mi padre reptil emplumado,
¡Mami me caí! protégeme con tu arcoíris de colores,
mi corazón está alegre, lloro, me aflijo
me acuerdo de la muerte y me vuelvo a trastornar.


Quien está herida soy yo,
el inventor de Sí-mismo me regaló una facultad,
que siendo las noche oscura
forma de incienso tenga que tomar,
para disolver la soledad, la ira, el celo y el miedo.


Mi locura a punto de estallar, ¿cuál es la realidad?
idiotas que caminan el bosque en círculos,
locos que se burlan de mí, de ti y en tus narices,
locos bufones con ruido de colores,
Bufón sagrado descansando en las vías del tren que me llevará al sur.


Que allá donde no hay muerte, que allá vaya yo,
si nunca desapareciéramos del cielo de los guerreros,
es una rama nuestro cuerpo, da algunas flores y se seca,
la semilla y la bendición mamífera sustentan la vida
misma que te pone la daga en el ombligo.


Come mi cuerpo coyote hambriento que el universo está en marcha,
poeta en los baños de sanación,
que allá vaya yo, que allá vayas tú,
nada quedará de mi fama en la tierra,
sólo cantos fundidos en los carmines de la aurora,


Estrellas que caen del cielo en espera de un terreno fértil,
juego de niñas que esconde un gran secreto: ¡la incertidumbre del fin!
¿a caso aquí en la tierra es el sitio de los muertos?
nadie perdura en la tierra, ¿dónde están nuestros amigos?
allá con Mayaguel disfrutando que ya no tienen cuerpo.


 ¿Qué es la dualidad?
soy el día y soy la noche,
soy movimiento y una quietud profunda,
¿lo viví o lo soñé?
¡es un chiste! incertidumbre del fin,
¿dónde está la dualidad?


Que fluya el río en paz, con calma,
se ha terminado la noche, vendrá otro día,
nuevo sol cegará mis ojos,
que purifique el fuego,
que se haga eterno el silencio.


¿Cuándo me clavé las espinas si no es tiempo de tunas?
en mi casa a todos doy lugar
porque en realidad somos amigos,
a embriagarse con vino de hojas verdes del núcleo del universo,


OMElet de hongos que guarda en su vientre una vasija con agua fresca,
aroma de bosque lluvioso,
música de agujas perforando la tierra oscura
en busca de los huesos de mis abuelos,
he venido a este mundo de su polvo blanco y negro.


Hoy lloraré su muerte, la mía, sus voces me cantan con un dolor azul,
que sanen mis huesos, que sane su alma, ¡alma mía de mi vida!
que renazcan las flores naranjas sobre tu tumba
con luz de las cinco de la tarde,
vasija cantante que rebota en mis llagas rojo-seco-viejo.


Por cargar lo que pesa tanto se le han caído las alas,
pluma a pluma quemada por el humo gris,
sólo quedan sus flores que al secarse se derraman,
a romper con los círculos viciosos
¡a romperle el círculo a los viciosos!


Dormiré sobre la montaña de hielo
para hacer correr los ríos con agua fresca de primavera,
flores amarillas creciendo en el asfalto,
ramas secas de fragmentos de mi cuerpo
volando por los cielos para propagar la semilla de la vida,
de la muerte de la vida, de la muerte en vida, de la muerte viva.


Reconoce que al fin sólo somos parte de la Unidad,
dos serpientes mordiéndose mutuamente la cola,
las fuerzas aquí presentes han dado la luz
ahora escucharemos a quienes son puente
entre la humanidad y lo que no se puede nombrar…


¿Cuál es el misterio de la noche y el día?
A veces son necesarias las palabras
para decir lo que no se puede decir,
si la poesía no existiera, no existiría el universo,
las cosas que están pasando están alineadas eternamente.


Marcado está que moriré, fin del cuerpo poético,
llorarán por mí las ancianas
escurrirá su llanto en mis huesos,
humedad exquisita para hinchar la semilla de nueva vida
es noche de cuervos y un ángel lloró.


¿Cómo será la primera lluvia después de mi muerte?
¿Cuál es el misterio de la muerte y la vida?
el misterio es que no hay misterio,
otra vez nos vamos, nos vamos,
se ha terminado el copal, se ha terminado la fiesta,
la vida sigue, vendrá otro día, vendrá otro sol...


Anacoreta de la Luna

jueves, 4 de febrero de 2010

Tiempo de mariposas


Hoy viene a ser como la cuarta vez que espero,



desde que sé que no vendrás más nunca,



y tú apareces en mi ventana, suave y pequeña con alas blancas, yo ni te miro para que duermas y no te vayas.



Qué maneras más curiosas de recordar tiene uno, hoy recuerdo mariposas que ayer sólo fueron humo




mariposas, mariposas que emergieron de lo oscuro,



bailarinas...



silenciosas...
 

 
Tu tiempo es ahora una mariposa, navecita blanca, delgada, nerviosa,
 


siglos atrás inundaron un segundo, debajo del cielo, encima del mundo.



¡Ay mariposa!, tú eres el alma de los guerreros que aman y cantan



y eres el nuevo ser que se asoma por mi garganta.