miércoles, 20 de octubre de 2010

Laberinto


En este verde-azul me refugio,
para encontrar consuelo,
para encontrar salida
de este laberinto infame
en el que ando perdida.

Quiero llegar al centro
para disolverme en la plata reflejante,
pero no sé cómo.

Quiero sanar pero no sé cómo
Quiero liberarme del cochambre, pero no sé cómo
Quiero aminorar la tristeza, pero no sé cómo
Quiero liberar el dolor, pero no sé cómo

Hay heridas tan profundas que echan raíces,
hay heridas que no se quitan con sólo llorar
¿cómo sanarlas?

Anacoreta de la Luna

jueves, 14 de octubre de 2010

A la espera

De regreso al punto de partida del círculo voraz
cayendo del cielo derramado de tus pupilas
salgo sin sentir la humedad del viento
brillan las hojas secas y cantan su melodía otoñal
hay mares escondidos debajo de mi piel.

Naufrago entre espuma hirviente
no sé qué decir cuando te espero y no llegas
a la espera de lo inesperado deseando ver tus ojos más cerca, más claros
los sueños se van volando al futuro inasible
extrapolación de sueños que nadie soñará.

Todo querer surge de la necesidad, de mi carencia,
continua espera que colma de dolor mi pecho insatisfecho
no hay dicha ni calma verdaderas
¿Es posible que deje de desear ver tu rostro?

Apenas asoma el recuerdo de mi esencia
¿cuánto tiempo llevo aquí?
solamente yo quedo, esperando lo que no ha llegado
me he olvidado del color de mis ojos
grietas sangrantes que el tiempo abre en mi memoria

Mis palabras se repiten en un mantra silencioso
¿cuánto más debo esperar para reconocerte?
corre cansa, ir lento agota
la quietud ha vuelto de piedra mis huesos, mis músculos 
¡si ya he esperado seis siglos, que no espere siete más!

Anacoreta de la Luna

jueves, 7 de octubre de 2010

Todo me asusta


Soy muy normal, todo me asusta,
me asusta la eternidad porque ahí muere el tiempo,
he de decir que espero sentada en un banco al sol
¡Que se acabe! que no dure nunca un segundo,

Me asustan los rostros humanos por su profunda tristeza,
me contagio y contagio con virus mortales de miedo,
no me engañes más, quita tu máscara de hierro
estoy cansada de agarrar ya quiero soltar y por fin brincar.

Me asusta el cielo oscuro porque algún día va caerse en pedazos
tengo miedo que se abra la tierra y reviente el huevo cósmico,
¿Qué habrá más allá de esa franja que se abrió?
que explote e implote, ¡que se rompa de una vez!

Me asustan los ruidos y también la tranquilidad,
estoy algo cansada, cansada de esperar,
quiero dormir con la piel desnuda,
desnuda la noche, desnuda el alma, sin sueño, sin miedo.

Anacoreta de la Luna

domingo, 3 de octubre de 2010

Hace tiempo me perdí


Hace tiempo me perdí, me perdí en la soledad de lo oscuro, se me cayeron las plumas verdes, mi brújula empezó a girar contra las manecillas del reloj, mis cuencas se colmaron de lágrimas negras, mis pies se descarnaron por tropezar con las mismas piedras, mi voz se quebró dentro de una campana sorda, mis oídos reventaron de gusanos blancos.

Sigo caminando, no puedo ver qué es lo que piso, no sé a dónde voy, no sé a qué voy. Divago entre palabras que no dicen nada, entre gotas tímidas de
agua que anhelan tocar la piel. Gotas de lluvia pasada que recuerdan la infancia, ojos tristes de niña olvidada y ausente que miran desde la ventana, que miran el cielo como esperando algo que prometió volver.

Frío en la piel, en el alma, frío en los huesos. Carne rasgada por navajas que suben por la escalera sin ton ni son, danza lúgubre que marchita las flores rojas. Me consuela pensar que algún día todo acabará, pero no es así, continuará este viaje sin fin. Vuelta tras vuelta gira y baja una vez más. Baja a la tierra descalza y desnuda, vasija de barro antigua se colma de dolores, ira y miedo, derrama gota a gota y no se vacía jamás.

Hace tiempo me perdí, me escondí del mal y en el bien no me encontré. Me refugié de la noche y en el día me evaporé con el rocío. Me arrullé en el silencio y reventé con el primero sonido de alas batientes. Quise evaporarme para alcanzar el cielo y me petrifiqué en lava ardiente sobre tus huesos.

Tomo el extremo del hilo de mi historia que se enreda entre marañas de cáñamo verde, ¿cuál es la mía?, ¿cuál es la tuya? hace tiempo me perdí, volví y me olvidé de mi. Mi historia es tu historia, no me olvido de ti...

Anacoreta de la Luna.