domingo, 20 de abril de 2014

El eterno retorno de lo mismo

Los tambores suenan por las calles inundadas de sonrisas y regocijo de la gente que asoma y mira el desfile colorido. Se respira la alegría del carnaval en este domingo de resurrección. Y yo resucitando de la resaca escuchando Marley "No woman no cry". Padeciendo la depresión postcoital, una vez más queriendo saciar el instinto insaciable. Tiempos egoístas y mezquinos, tiempo donde siempre estoy sola, donde no hay oídos, ni ojos, ni corazón que realmente me miren, me escuchen, me sientan. Noche destilada de maíz terminando entre hombres y mujeres hambrientos de compañía, derramando sus ansias de no fornicar con su soledad una noche más. No llores mujer, una vez más el retorno a lo mismo, ese sin sabor de la caricia obligada, del beso vacío y frío, del sexo desteñido y sombrío.

Noche de danza bufa salpicando mis anhelos desde los huesos, desnudando el cuerpo, el alma, soltando el miedo a mostrar esa que soy. Que esa piel que me he arrancado ha dolido, he dejado al descubierto mi piel nueva, sensible y vulnerable, que aún es necesario dejarla reposar para que no la rasguen una vez más, que aún es preciso reforzar sus propios mecanismos de defensa para no ser devorada de un sólo bocado por el encantador de serpientes que de nueva cuenta vuelve a retornar en otro cuerpo, en otro tiempo. El retorno a la luz será sola, sin la compañía de hombres vacíos, ciegos y huraños. Soledad, hermosa soledad, dulce, tierna, suave, cálida, serena, altiva.

Misterios del desvelo,
caricias tiernas desprendidas de los sueños,
llora mujer, llora.
Que tu nuevo rostro se lave con la savia sagrada del corazón relleno de nostalgia de miel.
Las espinas están en la enramada y con cuidado aún hay que moverse.

Caminar al lado del camino,
caminar con mi casa a cuestas,
seguir soltando para ir más ligera.

Si alguna vez me encuentras por la calle mírame a los ojos,
nos reconoceremos más allá de este tiempo.
No eres tú, no soy yo.
Eres tú, soy yo.

Anacoreta de la Luna

viernes, 4 de abril de 2014

In-Cierto



Y entre las sábanas blancas se duermen los recuerdos y los juegos de niños, de las hojas frescas se desprende el polvillo blanco del hacinamiento, de la luna sonriente asoma el vislumbre de una posible vida en otro sitio lejano o cercano. 

Que ya mis pies quieren caminar, que mi cuerpo quiere moverse, amasar mi tierra con flores lila-esperanza, calmar mis aguas saladas, avivar mi fuego rojo-azul y cantar mis deseos impronunciables con el viento. 

Que veo y siento unas ganas locas de alargarme, delinearme y arrancarme las espinas ciegas de tantos años a tientas. Lo único cierto es que el futuro es incierto y el pasado un sueño lejano. 

Que mi soledad se ha vuelto dulce sin miedo a desmarañar el páncreas de la creación, y pinta sobre los anillos de los años mil colores que acompañen y sanen y calmen y agraden. 

Que hay una soledad tierna del otro lado del océano que saborea la fibra de un costal lleno de ilusiones y utopías de sabores crudos y jugosos. 

Que hay en las sonrisas francas de la pantalla la esperanza de un presente eterno con sabor a naranja dulce y limón partido, dame un abrazo que yo te pido, que dicen los que dicen que eso cura el alma enferma de soledad amarga. 

Y yo aquí con harta calma, me desvelo mirando la noche desenfrenada, siguiendo la luna y su sonrisa amarilla, su ojo que guiñe en secreto la verdad de mi llanto, menguante disonante que termina para iniciar una vez más, y así otro ciclo más, otra vuelta más, otra muerte más, otra vida más. 

Cierto es que si mañana nos encontramos, la unión eterna hoy se consumará.

Anacoreta de la Luna

miércoles, 2 de abril de 2014

Breves suspiros del diario sin fin: Caminante del cielo


“Caminante del cielo en la tierra, camino sobre mis recuerdos viejos y nuevos, sobre mi existencia en otras vidas. Camino y camino, mis puntos de referencia se mueven y ya no hay miedo. Yo navego debajo del agua y también se volar en las alturas. Mi trabajo y valor me han costado, he pasado muchos malos ratos y ahora vienen los buenos. Merezco la luz, tiempos de luz, de amor hacia mi misma, merezco el abrazo de la vida. Ha sido largo el camino, ha sido duro, soy afortunada de haberme encontrado.”  
Anacoreta de la Luna