martes, 23 de septiembre de 2014

¡Otoño!

Y de nuevo el otoño
de nuevo la lluvia fría
de nuevo el viento fresco
de nuevo las hojas que caen

de nuevo la nostalgia de las horas
de nuevo la ausencia derramada
de nuevo la pesadez de los años
de nuevo la pesadumbre por las sombras

de nuevo el pesimismo acobardado
de nuevo la madurez inmadura
de nuevo el arrebato juvenil
de nuevo el quebranto infantil

de nuevo muero y caigo en el agujero 
respiro y me saco del sombrero
me animo y vuelvo a caminar
y así una vez más
y así esto se repetirá infinitas veces
hasta que logre despertar del sueño invernal...

Analoqueta de la Luna

domingo, 14 de septiembre de 2014

¿De regreso a casa?


He regresado y cruzado de nuevo el gran océano, 
he llorado en la noche más larga del tiempo 
con la redonda luna asomando por la ventanilla. 

He visto las luces de las grandes ciudades 
como niña que mira las nubes, 
vi un jaguar con ojos de fuego, 
vi un pulpo con delgados tentáculos, 
vi un pájaro de fuego brillante, 
vi una serpiente enroscada sobre sí misma. 

Desde arriba no se miran las fronteras, 
ni las razas, 
ni las patrias, 
ni los reyes, 
ni el poder. 

¡Qué pequeño y lindo se mira todo! 
¿A dónde voy? 
¿los espíritus reconocen las fronteras?


Anacoreta de la Luna

lunes, 1 de septiembre de 2014

Quizá vuelva a empezar

Maldita historia interminable que no termina
la historia quizá vuelva a empezar
lanza rugidos de eco sordo y retumba en las viejas paredes de cristal

No escuchas mi voz, no puedes mirarme
soy invisible a tus ojos
soy pequeñita ante tu piel de horchata

Calor del destierro, andariego cansado, amaestrado
he cruzado el ancho mar bajo el ala desplumada de una oca viuda
cabras masticando mis huesos, cucarachas acariciando mis pulmones

Tengo miedo de tu juicio, tu mirada, tu pregunta sin respuesta que me rompe, me despierta
tengo miedo de mi ignorancia, de no ser esa que creo que soy,
esa que he creído ser,
¿Quién soy?...

Mar adentro en el recuerdo del olivo sediento sin flor
te recuerdo triste, tibio, tierno, suave como la piel nueva de un niño
me recuerdo al borde del abismo, sin caminar atrás, ni adelante, ¡peligro!

¡Acércate!
quiero que escuches mi voz,
me he quedado muda y sólo en sueños podrás escuchar lo que quiero decirte
o tal vez no,
tengo la sensación de estar perdiendo algo que ni siquiera he tomado...

¡Maldita historia interminable!
si todo vuelve a empezar es posible que caminando pronto te vuelva a encontrar
quizá más sereno, más fuego, más viejo...
quizás, quizás, quizás.

Anakoreta de la Luna