cayendo del cielo derramado de tus pupilas
salgo sin sentir la humedad del viento
brillan las hojas secas y cantan su melodía otoñal
hay mares escondidos debajo de mi piel.
Naufrago entre espuma hirviente
no sé qué decir cuando te espero y no llegas
a la espera de lo inesperado deseando ver tus ojos más cerca, más claros
los sueños se van volando al futuro inasible
extrapolación de sueños que nadie soñará.
Todo querer surge de la necesidad, de mi carencia,
continua espera que colma de dolor mi pecho insatisfecho
no hay dicha ni calma verdaderas
¿Es posible que deje de desear ver tu rostro?
Apenas asoma el recuerdo de mi esencia
¿cuánto tiempo llevo aquí?
solamente yo quedo, esperando lo que no ha llegado
me he olvidado del color de mis ojos
grietas sangrantes que el tiempo abre en mi memoria
Mis palabras se repiten en un mantra silencioso
¿cuánto más debo esperar para reconocerte?
corre cansa, ir lento agota
la quietud ha vuelto de piedra mis huesos, mis músculos
¡si ya he esperado seis siglos, que no espere siete más!
Anacoreta de la Luna