Hoy viene a ser como la cuarta vez que espero,
desde que sé que no vendrás más nunca,
y tú apareces en mi ventana, suave y pequeña con alas blancas, yo ni te miro para que duermas y no te vayas.
Qué maneras más curiosas de recordar tiene uno, hoy recuerdo mariposas que ayer sólo fueron humo
bailarinas...
silenciosas...
Tu tiempo es ahora una mariposa, navecita blanca, delgada, nerviosa,
siglos atrás inundaron un segundo, debajo del cielo, encima del mundo.
¡Ay mariposa!, tú eres el alma de los guerreros que aman y cantan
y eres el nuevo ser que se asoma por mi garganta.










