de los miasmas de mi mente loca, de la realidad prefabricada,
sacaré los peores pedazos mal cortados, los lavaré con lágrimas dulces
y zurciré con hilos de plata lo que será mi nueva piel.
Nueva máscara remachada con trozos de sueños olvidados,
huesos atornillados con falanges de niños huérfanos
músculos y ligamentos de plastilina azul
y mi cráneo de madera de árbol viejo.
Voy a renacer de las notas silenciosas de una rapsodia,
del abismo misterioso que hay entre inhalación y exhalación,
del resonar groso de tambor de piel de oveja suicida,
de la titilante timidez de una estrella muerta hace mil años-luz.
Nuevo cuerpo amalgamado con raíces rojo-profundo,
sensores de rayos cósmicos en cada vello de hilo de araña,
ojos con brillo de cristal templado, labios de hoja invernal
y coraza multicolor de burbuja de jabón que me proteja de tu miedo
Que duerma ya, que me arruye tu sueño infantil,
que me cobije tu manto de plumas de águila sabia,
que me proteja de mis más grandes miedos,
no permitas que caiga de nuevo al profundo pozo,
enséñame a respirar, a caminar, a danzar, ¡a planear el alma!
Anacoreta de la Luna
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