domingo, 23 de agosto de 2009

La Utopía es posible



No sé tú, pero no hay mucho que pensar. De tanto pensar los brincos sinápticos se aturden. Televisión para borrarse de la transmisión, desaparezco entre líneas de colores. ¿Qué te alivia?, ¿qué me cura? tantos alfileres flotando prendidos de vigas invisibles.

Toda la historia de la humanidad condensada en una neurona cósmica. Voy hablando sin palabras, dejando semillas entre líneas. El camino que elegí yo no sé quien me llevó, ¿di yo las vueltas o la vida? No tengo noticias tuyas y ya perdí la razón. Ojalá que cuando vuelvas, vuelvas con la frente en alto para que te pueda ver.

Voy mirando sin ojos y viviendo sin corazón. No ha terminado de llorar, sigue escondida en el lado oscuro mientras palpita latente su sien. Un ojo la mira, mil ojos la siguen, ¿de dónde salen tantos? Qué difícil decir TE AMO sin dejar de comprometer los sentidos. Los oídos zumban, los ojos persiguen, los pies corren al abismo, las alas aguardan el momento de aflorar. No mucho tiempo, hay mucho tiempo.

¿La llave del reino en la atrofia? encontré una llave antigua, extraña, debajo de mil trinches apareció. Es para abrir una puerta, pero mi paso me conduce dentro del templo de las mil puertas. ¿Cuál será?, detrás de cada puerta hay otras mil, mil caminos, diez mil senderos, millonésimas de probabilidad para encontrar la Gran Puerta Azul.

¡Hay este azul que te quiero pintar! ¡que te quiero encontrar! Hoy desperté embriagada de ti, pero no sé quien eres, no sé si eres. Alma mineral atrapada en un beso inmortal, ya no me aguanto por verte llegar, tenerte entre mis brazos, aceptar por fin que eres real. Misterio lunar que despierta los sentidos. Dice que no quiere leer, quiere tocar. Si no escupe su demencia, no puede bajar. Es necesario encontrar la manera para no destruir. Llegó la hora, no quiere buscar, quiere encontrar. No quiere crear, quiere sonar, flauta de bambú hueca y vacía, sólo así puede cantar. De nada sirve si no quiere, si no va a tratar. No quiere caminar, quiere volar.

Luna, luna llena menguante, luna lunar del escorpión. La luna me está mirando, yo no sé lo que me ve. Abro mi corazón, dale alegría para que se vayan las penas y el dolor. Espantar a las sombras emborrachando la ciudad. Que se enciendan las luces del Amor, el Amor que todo lo transforma, el Amor tan misterioso como la Muerte misma. Amor, arma ciclónica y atómica que transforma el aire del lugar. Poderoso rayo que transita los axones-serpiente al caer la tarde.

¡Que pare el mundo! ¡que brille el silencio! Amor al macro y microcosmos, dolor y sueños bañados de misterio. Si tú quieres se calmará la tormenta, las utopías no han sido posibles porque no se cree en ellas. Hay que creer, confiar y aceptar. Conexiones nerviosas forman una telaraña cósmica, uniones umbilicales que destruyen fronteras, que abren el cielo, que dejan atrás el infierno. La Utopía es posible, sólo es necesario un minuto, cerrar los ojos y dejar que cante el silencio.

Pero eso no lo digo yo, alguien desconocido aventó las palabras y el azar las arregló. La existencia se abre paso y toma mil formas, me grita al oído la verdad absoluta. A veces las cosas se dan al revés, pero no importa, todo pasa y se aprende. Necesito estar conm(t)igo una vez más, sólo eso.

Anacoreta de la Luna