Nos hemos vuelto diestros en mostrar nuestro mejor rostro, aunque a veces no exista tal.
Bajo los filtros de la ilusión se afinan los surcos del tiempo, quedando ocultos con suaves pixeles los pasos dados y la sabiduría de las caídas, negando los cabellos blancos, la piel flácida, aferrándonos a un avatar de juventud eterna.
Nos hemos vueltos expertos en matizar con tonos coloridos lo descolorido de los vacíos del alma, el sin sentido de los días, las arrugas de nuestros fracasos... ¡Alto! aquí nadie fracasa, aquí todos sonríen, aquí todos damos like a los monólogos y selfies suplicantes de reconocimiento, aquí todos somos felices, exitosos, plenos y bellos... ¡como yo ahora!... ¡Regálame un "me encanta" que lo necesita mi alma!

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