Entregada a la noche sin espasmos,
reventando la piel rota y contenida.
Brotan alas azules y rojas de mi células recién nacidas,
pájaros negros azuzando mi cabeza,
pienso, pienso, luego no existo.
Nueva piel para sostenerme de tanto rito y grito de espanto.
¡Que viva la vida recién parida!
AnaKoreta de la Luna.