lunes, 29 de noviembre de 2021

¿Para qué la poesía?

 

Uno debería aprovechar la poesía para maldecir los amores eternos, confusos, difusos; para maldecir el amor romántico después de un cántico ahogado en nostalgia

Una debería aprovechar la poesía para bendecir a los hombres que pasaron por mi carne agradeciendo el calor y la humedad, para bendecir sus lealtades y traiciones, sus verdades y mentiras, sus hastíos y cariños; para bendecir sus heridas y osadías, sus lágrimas y alegrías comprimidas en sonrisa tosca; para bendecir sus labios, sus dientes y su corazón de niño dolido por la primera mordida
 

Unos deberían aprovechar la poesía para desgranar el alma de tanta mentira, de tanta sin razón al alba, de tanto hastío de cuerpos nocturnos que fornicar su soledad con otra triste soledad; para amortiguar al alma de tal sin sentido de caminar en círculos, ciegos, enmudecidos, repitiendo hasta el infinito el eterno retorno de lo mismo.


Otros deberían aprovechar la poesía para escupir y blasfemar, para besar y acariciar, para reflexionar y bobear, para no pensar, ni razonar; para denunciar el desatino del poder sin poder, la gran y pequeña mentira del nuevo desorden mundial; para maldecir a Huxley, Orwell y a todos los "conspiracionistas" que amargan mi helado de miel.


Todos deberíamos aprovechar la poesía para desnudarnos bajo la mirada de Dios y dejarnos abofetear el Yo por la posesión de frases y letras, de rimas y anacronías, de falos y vaginas, de tierras y libertades, de rapsodias y sinfonías, tralaralalalalala, laralalalarala, laralalalalalala, laláralalarala...



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