regresaron aromas casi olvidados
de lluvia limpia,
de flores rosas,
de pan horneado.
Regresó el recuerdo del viento fresco en la piel,
de espuma-arcoíris flotando en el aire,
del primer olor a canela bajo el sol matinal,
de mi madre azul cortando sus uñas para no lastimar.
Recordé la placidez en el vientre tibio y flotante,
sonidos sordos dentro y fuera del útero amoroso
cantos de niños hermanos, la voz de mi padre,
recordé el calor en el pecho de mi madre,
Regresó el recuerdo de alegría infantil,
el recuerdo del placer de sólo ser
y añoré de nuevo correr descalza sobre los charcos
sin prisa por vivir,
sin temor a morir...
Anacoreta de la Luna.