viernes, 23 de octubre de 2009

Sueño un sueño




Sueño la lluvia que cae sobre mi sobre mi espalda. Abajo el cielo, arriba el mar y en el centro mi ombligo lleno de tierra y humedad, terreno fértil. Olor ancestral que ubica la memoria milenios atrás, como si fuese testigo de la soledad del tiempo pasado. El viento ruge áspero e inclemente, la lluvia empapa el tiempo, eras pasadas que regresan al presente. Encuentro con mis ancestros primeros, testigo mudo del Bing-Bang. La primera tormenta ruge, sacude árboles milenarios que ya no existen. Pasado y futuro condensados en el presente. Origen sin origen grabado en mis huesos, memoria primitiva almacenada en articulaciones expuestas al óxido.

Soñé, vi el principio y vi el final, solamente yo quedo flotando en la oscura soledad. Rueda la rueda y no paro de caminar. Me gusta dar vueltas, girar y girar, la rueda se detiene y me evaporo en el aire, me disuelvo como gota en el oceáno y sólo entonces entro en el pozo misterioso de la existencia. En mi tumba no está escrito "Al fin lo sé". Y como salgo de ésta quiero la respuesta... ¡Shhht!, ¡silencio!, misterio con aroma a humedad, he aprendido que la realidad no es la última verdad.

Soñé que soñaba un sueño verde mar, volaba por los aires buscando mi hogar. Me dejaba arrastrar por suaves caricias eólicas, preguntaba a las palomas ¿dónde queda el sur del universo? Se equivocó la paloma, se equivocaba, por ir al norte fue al sur, va buscando un lugar perdido en el mar donde pueda olvidar del mundo la maldad. ¡Ya es tiempo de despertar! Caracol, calabaza, calamar, a la mar yo me fui, me perdí y por fin volví. Palomar calma el mar, caracol que converge al centro diminuto y expansivo de lo desconocido, ¡ay calamar!

Sueño que todos mis poros se transforman en antenitas que captan el mínimo movimiento de cada átomo flotante. Sueño que mezclo los átomos rojos, azules, amarillos y canto una plegaria de mil colores sobre el lienzo transparente de los sueños. Sueño que mi corazón es una cajita mágica llena de mariposas que quieren salir a volar, alas eléctricas de verde-azul cristal. Murmuro flotando, mariposa lunar, tortuga cósmica observa su andar, lento, muy lento, no hay prisa. Verdades ocultas, misterio lunar cubre mi espalda de bálsamo para sanar.

Soñar y soñar, abre tus alas a la gran verdad, que se las tome el miedo es momento de cantar, bailar y dejar de buscar para poderte encontrar. Canto mi canto dentro de un costal, costal de penas y lágrimas que quieren terminar. Ya es tiempo de soltar todo lo que hace sufrir. La luna sonriendo desde el ombligo del vendaval sacude las piedras que en el zapato trae, flores, colores y campanitas tin-tan. La noche abriga e invita a descansar, debajo lo oscuro y muy dentro viajará, las sombras del día y las risas disolverá. No hay canto, no hay llanto, no hay dolor más. No hay miedo, no hay sueño, en el vacío eterno se fundirá.

Anacoreta de la Luna.