Que la primera lluvia de primavera ha caido y con ella mi nuevo dolor por la vida. Vuelta tras vuelta, una vez más sintiendo marañas en mi cabeza, incomodidad en el cuerpo, dolor en los huesos, viendo pasar la vida, viendo pasar tu vida. Un año más encima, nuevas líneas del tiempo tatuadas en mi rostro.
Abro los ojos, me levanto sin querer, me veo al espejo, ceño fruncido por el descontento. En automático enciendo la computadora, introduzco la contraseña y me asomo a la vida de los otros. Fotos de sus sonrisas, sus éxitos, sus amores, sus hijos, los lugares visitados en vacaciones, sus nuevos logros. Cada uno inventándose frases excelsas esperando les sea reconocido su gran ingenio. Cada uno colgando fotos de su vida. Haciendo pública su vida. Y yo mirando, sólo mirando, sintiendo envidia, celos y canto de tripas retorcidas. Sintiéndome insignificante, sin lugar ahí. Pero sigo mirando, las horas se me van sentada en la silla, esperando no sé qué, queriendo encontrar algo que ni yo misma sé.
Y aquí estoy otra vez, tras mi ventana entregada a la tarde amarilla, viendo pasar las horas, viendo pasar la vida. Resistiendo el embiste de la melancolía de la primavera sombría, en un espacio que he declarado sólo mío, donde no hay ojos que asomen por la rendija y miren mi intimidad dolida, mi soledad torcida.
Regálame un "me gusta", dime que te gustan mis ojos, mi palabra, mis escritos. Que te gusta lo que hago, lo que pienso, lo que siento, aunque no sea lo que siento. Dime que te has enamorado de mi biografía, que te ha cautivado mi melancolía, que serás más que un amigo y nos conoceremos por fin el verdadero rostro.
Lluvia que limpa la calle oscura, sólo mis pasos chasqueando la noche, disfrazando con entereza el desconcierto de mi andar. Apresuro el paso para llegar de nuevo a mi improvisado hogar y buscar el calor del ordenador cual si fuera un fogón. Ansiosa hago sonar las mismas teclas, abro las mismas páginas y me emociona ver "1 mensaje nuevo". La esperanza nace y muere en el mismo instante. Eres tú y no eres tú, yo soy los otros y tú no eres yo, yo no sé qué soy.
Y de nuevo me asomo a la vida de los otros, de nuevo a mirar sus vidas, sus sonrisas, sus éxitos y nunca sus fracasos. Y fracaso una vez más en el intento de encontrar lo que no se debe buscar, y de nuevo me voy a soñar con la certeza de que este ritul eterno se repetirá días tras día, noche tras noche hasta la siguiente primavera falaz.
Anacoreta de la Luna.